El diferendo y la extraordinaria división entre cubanos es un tema complejo. Si apoyas ciertas páginas o te unes a determinados grupos que promueven un acercamiento entre los cubanos de la Isla y los que estamos diseminados por todo el mundo, es importante que conozcas qué es el “acoso cibernético“, sus manifestaciones y las formas de contrarrestarlo.

La mayor parte de las personas que se suman a proyectos similares en la web o se unen a nuestro sitio web, están aquí por AMOR, a sus familias, a la tierra que vió nacer a sus padres o a ellos mismos y, en función de eso, abogan por mantener la ayuda familiar y construir puentes que promuevan la reconciliación nacional de los cubanos de ambas orillas, por mucho que le pese a los más recalcitrantes especímenes de los dos extremos, cuyo principal interés es mantener a los cubanos divididos y a las familias alejadas, o incluso enfrentadas.

Todo el que se una a este empeño u otros similares, más tarde o más temprano, puede convertirse en una VÍCTIMA de los mencionados extremos, que no dudarán en verter su odio y ponzoña no contra una causa, sino contra las personas que la defienden. Es un RIESGO que todos corremos. Por eso, recientemente empleamos casi tres horas en reunirnos con 6 muy interesantes personas: dos abogados, dos expertos en redes sociales, un profesor de Informática y un ex agente del FBI que hoy dirige una agencia privada contra el ciber acoso. Trataremos de resumir lo más que podamos el fruto de esa reunión para BENEFICIO de todos.

PRIMERO: la línea de defensa primaria contra los acosadores cibernéticos es RESPETAR nosotros mismos las normas de publicación, comunicación y convivencia en las redes sociales. Nos van a atacar de todas formas, por tanto, no les demos elementos adicionales, mucho menos de “gratis“. No usemos nosotros el Internet para promover el odio y la discriminación de otras personas por sus preferencias ideológicas, políticas, sexuales o religiosas. Por ejemplo, puede que de un lado no te gusten los “comunistas” y del otro los “neo nazis“, pero en Estados Unidos y la mayoría de los países del mundo, existe el Partido Comunista de forma legal, y ellos, al igual que los nazis, o los supremacistas blancos o los fanáticos de Júpiter, están amparados por la libertad de expresión refrendada en la Constitución.

SEGUNDO: los mercaderes del odio utilizarán todas las herramientas a su disposición y todas las bajezas inimaginables para lograr sus objetivos. Tu actuación y tu respuesta deben estar condicionadas primero que todo por lo que establece la ley, luego por la cordura, y por último, por la intensidad de sus ataques. Veamos esto con un poco más de detalles:

* Tu primera reacción seguramente será debatir con ellos. No caigas en su propio juego: o bien los ignoras (lo que generalmente los enfurece y los hace persistir en sus usualmente sádicos ataques) o bien les contestas de manera muy civilizada en dos formas posibles: a) tratas de razonar con ellos sobre la base de los argumentos y la razón; o b) tiras todo a broma y los ridiculizas. Si son “troles” profesionales, o amateurs pagados por turbios intereses, van a escalar persistentemente su confrontación: HAGAS LO QUE HAGAS. En algunos casos puede que te dejen en paz, pero en su mayoría, persistirán.

* No más comiencen a acusarte de “comunista“, “ciberclaria” y demás adjetivos que suelen usar, aprende a salvar las capturas de pantalla. Conserva record de absolutamente todo: de las explicaciones que diste, de las veces que les pediste que te dejarán tranquilo, de las amenazas que profirieron, etc. Crea una carpeta en tu computadora o dispositivo móvil para archivar TODOS y cada uno de los ataques, pues si en algún momento la disputa llega a las cortes, gana quien sea capaz de proveer EVIDENCIA bien fundamentada.

* Cuando los REPORTES a la red social (botones “reportar/bloquear/silenciar“) en la que estén interactuando, hazlo objetivamente, exclusivamente con la verdad. No te dejes llevar por la pasión y el enojo. Sobre todo, no mientas. Expón los hechos de la manera más clara y concisa posible. Ni más, ni menos. No florees las palabras, no uses adjetivos de sobra y, mucho menos, ofensas.

* Nunca “chatees” con personas que no conoces. Con un poco de conocimiento informático pueden identificar tu dirección IP y luego de eso tratarán de identificar desde dónde te comunicas a Internet, en qué zona vives (aunque identificar el lugar exacto les pueda ser muy difícil) e incluso, penetrar tu celular o computadora usando software maligno (malware). Claro, no te asustes ni dejes de participar en lo que quieres. Simplemente toma las precauciones necesarias, como nunca compartir tu información confidencial y especialmente la financiera a través de plataformas inseguras, cambiar con frecuencia tus contraseñas, incluyendo la del modem o enrutador de Internet y jamás compartir información a través del teléfono con personas o entidades que no sean de tu total confianza.

TERCERO: si en algún momento los ataques implican amenazas que podrían afectar tu integridad física y temes por tu familia y la seguridad de tu hogar, aún cuando por lo general tales amenazas no pasan de ser pura fanfarronada, no te descuides y reconoce que los pasos a seguir son los siguientes:

* Informar a las autoridades (policía, FBI, seguridad de tu condominio o zona) acerca de que has recibido amenazas. Muchas veces no lo hacemos porque sentimos vergüenza de que nos miren mal, pero todos los expertos coinciden en que ese es el primer paso. Y sobre todo, no se lo ocultes a tu familia y amigos. No hay que alimentar el pánico, ni asustar a nadie, pero todos deben saber, y asumir, que tal situación existe.

* Instala cámaras de seguridad en tu residencia, pero no sólo de esas normales que todo el mundo ve, sino de las que se ocultan en ciertos objetos o lugares que no pueden ser fácilmente detectados, y por tanto, no pueden ser neutralizados. Pero puedes dar un paso más allá: habla con los vecinos cuyas cámaras de seguridad controlan los diversos accesos a tu casa o apartamento, ofréceles compartir con ellos tus videos de vigilancia si ellos comparten contigo los suyos. Si en tus grabaciones o las de ellos ves algo realmente inusual o preocupante, ¡no lo dudes!, informa a las autoridades.

En fin, no exageremos las situaciones. La mayoría de las veces no pasan de ser bravuconadas de Internet y se calman al cabo de un tiempo, pero mantener los ojos abiertos y los sentidos atentos no hace daño a nadie. Por el contrario, recordemos aquel viejo adagio español de que “guerra avisada, no mata soldado“. ¡Que NADA ni NADIE nos detenga en nuestro empeño de acercar la familia cubana!