Cada persona es un mundo, por eso es tan difícil unir la las personas en torno a algo. Sólo los grandes líderes parecían lograrlo. O los anti líderes. Y en el caso de los cubanos, donde en cada uno habitan varios mundos al mismo tiempo, el proyecto de UNIDAD parece ser mucho más difícil. Sin embargo, en la era de la velocidad, el Internet y las redes sociales parece ser que la inteligencia colectiva puede suplir a los líderes y lograr mucho más en una semana, que algún caudillo mediocre durante años usando tribunas tradicionales.
En este caso se trata del Grupo “No Más Otaola” que ya ha sobrepasado los 12,000 miembros y sigue creciendo, porque la verdad, como los ríos puede ser represada por un tiempo, pero al final encuentra el curso y sigue su camino. El grupo se llama #NoMasOtaola, pero ya rebasó los marcos del enfrentamiento a una persona para encarar a toda una línea de pensamiento que insiste en mantener a los cubanos divididos por odios y viejos rencores, en incrementar las penurias del cubano de a pie y en hacerle la vida más difícil a todo el que valora y tiene muy en alto el concepto de FAMILIA CUBANA.

No se trata de Otaola, sino de “otra ola“, pero de amor, respeto, convivencia, análisis respetuoso de opciones de futuro, acercamiento de las dos orillas y aislamiento de los dos extremos. Eso es lo que quiere hoy la gran MAYORÍA de los cubanos que viven en la Isla y en cualquier rincón del mundo. Pero eso hay que demostrarlo, convirtiendo ese grupo en el más numeroso, el más fuerte y el más GRANDE , en todos los sentidos, que jamás hayamos organizado los cubanos en el mundo digital.

Para consolidarnos como el REFERENDO VIRTUAL CUBANO tenemos que reforzar nuestro mensaje, con un discurso cada vez más educado, cada vez más alejado de ataques personales, homofobias o cualquier tipo de discriminación y más centrado en lograr los objetivos de acercamiento, de reconciliación nacional y de respeto a la diversidad dentro de una unidad que debe llevar a un futuro diferente para Cuba. ¿Cuál? El que la mayoría decida respondiendo a los intereses de la mayoría, no de grupúsculos de turbios intereses o cúpulas políticas de cualquier denominación.

Es un largo camino. Es espinoso. Difícil. Pero es digno. Y vale la pena. Por nuestras madres y padres. Por nuestros hijos. Por nuestra gente linda y buena del barrio. Por los que no se cansan de luchar nunca. Por los indecisos que aún no se unen, pero nos están escuchando.

En este camino, no necesitamos caudillos, sino la guía fuerte y segura de nuestra INTELIGENCIA COLECTIVA. Este grupo ha demostrado que SER CUBANO no es una cuestión geográfica, sino de dignidad, de decencia, de solidaridad, y en fin, de eso que todos llevamos dentro y es hora de sacarlo fuera para echar la más grande de las peleas: la HUMANIDAD.