Los Grupos y páginas en las redes sociales que se oponen a los cobardes intentos de impedir o limitar la ayuda familiar entre cubanos siguen creciendo a pasos acelerados y eso promueve cada vez en mayor medida los furibundos ataques de aquellos que no pueden soportar que la MAYORÍA de los cubanos (en la Isla y en el mundo) estemos a favor de una política de acercamiento entre nosotros y no de más odios y rencores. Se amparan en la LIBERTAD DE EXPRESIÓN para atacar, ofender y sembrar la división en el grupo. Por eso hemos considerado importante que todos sepamos de una vez QUÉ ES y QUÉ NO ES el famoso, y a veces prostituido, término.

Las Constituciones democráticas de casi todos los países, entre ellos la de Estados Unidos, establecen la libertad de expresión como el derecho que tienen las personas a expresar y difundir su pensamiento, opiniones, ideas e informaciones a través de diferentes medios. Es un concepto directamente ligado al de la “libertad individual” y hay que entenderlo junto a este. Es decir, en una sociedad democrática las personas son libres de preferir, hacer y decir lo que ellos quieran, siempre y cuando lo que hagan no afecte los derechos de otras personas.

O sea, tú puedes defecar en la sala de tu casa si a tí y a quien viva contigo no le molesta, pero no puedes hacerlo en el supermercado o en medio de la calle porque eso molestaría o afectaría la libertad individual del resto de las personas. Dicho de otra manera, tu libertad termina allí donde comienzas a afectar la libertad de los demás.

Por eso es que no tenemos que permitir en nuestro muro personal o el muro de las páginas y grupos en que participamos, publicaciones ofensivas, llenas de malas palabras y vulgaridades de todo tipo, incluyendo a aquellas que pretenden sembrar el odio, la división y difundir amenazas y atropellos verbales. Eso no es censura, ni es coartar la libertad individual de nadie, sino aplicar y defender la libertad de todos y cada uno.

Y además de lo anterior, es bueno saber que la Corte Suprema de EEUU, en sus múltiples interpretaciones de la Constitución respecto a este tema, ha establecido y sentado el precedente legal de que:

A) No se pueden realizar afirmaciones o insinuaciones sobre una persona que estén ajenas a la realidad, con el único propósito de fomentar el escándalo público.

B) No puede entenderse la libertad de expresión como la autorización para atropellar los derechos de otros miembros de la comunidad.

C) La libertad de expresión no puede convertirse en una herramienta para vulnerar y/o lacerar los derechos de los otros, para incentivar la violencia, los odios de todo tipo o la discriminación por cualquier cosa o motivo.

Entonces, apliquemos nosotros mismos estos principios al mismo tiempo que fomentamos el debate con quienes piensen diferente, pero lo sepan expresar con decencia y respeto.

Ignoremos y eliminemos todo lo que no entre en esa ecuación. Y no tengamos miedo a las amenazas de “reportar con inmigración“, “ponerte en listas negras o rojas” u otras por el estilo. LADRAN porque ANDAMOS. Y nuestra fuerza proviene de dos grandes factores: la RAZÓN y el hecho de que cada vez SOMOS más los que nos unimos a esos proyectos, en Estados Unidos, el mundo y también en la Isla.

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Nota de la Edición: al momento de escribirse este artículo, solamente el Grupo de Facebook “No Más Otaola” (nombrado en oposición a un personaje que se ha auto proclamado el mensajero de la nueva “línea dura” del exilio cubano) ya estaba en 12,000 miembros.